"El nivel de civilización a que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres"
Flora Tristan
Quiero comenzar este blog no con mis palabras. En su lugar, prefiero utilizar una frase de Flora Tristan y un buen artículo de Juan Jose Millas publicado en El Pais. Ellos expresan con mucha claridad parte de la problemática actual sobre la igualdad de genero, pero también abren una ventana de esperanza al futuro.
ERRORES
Juan Jose Millas
Si el mundo estuviese hecho de harina, querríamos conocer los secretos de la harina; si de huevo, los secretos del huevo; si de plastilina, los de la plastilina. Nosotros estamos hechos sobretodo de palabras. Cuando nacemos, alguien toma en sus brazos ese trozo de carne fresca y comienza a amasarlo con palabras. Somos niños o niñas, altos o bajos, feos o guapos, porque nos cuecen en una salsa de adjetivos, pronombres, verbos, adverbios y preposiciones. Un hombre hecho, incluso a medio hacer, es el hijo de, el novio de, el padre de, el amigo de, del mismo modo que se es ingeniero o médico o mendigo, además de español, ingles o lituano. Por eso, conviene conocer el funcionamiento de las palabras con la precisión con la que conocemos los pulmones.
El corazón mata, pero las palabras también. Si a usted, por ejemplo, le asignan la palabra mujer, corre el peligro de perecer a manos de un marido (llevamos 38 mujeres muertas en lo que va de año). Y si le asignan el término inmigrante, tiene bastantes posibilidades de ahogarse al cruzar el Estrecho en una balsa. Vamos al cardiólogo cuando nos duele el corazón, pero no vamos al gramático cuando nos duele la vida.Y hacemos bien, por que lo cierto es que cada uno debería ser su propio gramático. Acabo de de comprar una novela titulada Cuando éramos mayores, de Anne Tyler (Alfaguara), cuya primera frase dice así: "Érase una vez una mujer que descubrió que se había convertido en la persona equivocada". No puedo decirles cómo sigue porque llevo varios días intentando digerir ese comienzo tan terrible como esperanzador.
Es cierto: a veces no eres capaz de sacar adelante el proyecto que tenías de ti y te sale un individuo detestable. Pero si dispones de los recursos verbales necesarios para darte cuenta, quizás, puedas rectificar. Me pregunto si no nos habremos convertido en las sociedades y en las naciones y en los países equivocados. Y si todavía estamos a tiempo de construir una frase tan sencilla, pero tan eficaz, como la de esta novela: érase una vez un mundo que descubrió que se había convertido en un mundo equivocado. Hay que hacer un pequeño esfuerzo sintáctico, pero vale la pena. Viva la gramática.
Como colofón os dejo un enlace a este cuento donde nuestra Cenicienta cambia de vida. Esta publicado por Nuria Lopez Salamero y Myrian Camero Sierra en el periódico digital Mujeres en la red. En esta publicación feminista podéis encontrar numerosa información de actualidad cultural y política sobre temas relacionados con la mujer.